
¿Qué creemos y enseñamos?
¿Por qué es importante saber qué cree una iglesia o a qué confesión se adhiere?
Existen varios motivos por los que una iglesia debe adherirse a una confesión de fe. El pastor de Almería, Will Graham, en un artículo de Coalición por el evangelio, destacó 7 puntos por los que una iglesia debe tener una confesión de fe, los cuales son los siguientes: 1.- Porque una declaración de fe defiende las grandes verdades del evangelio. 2.- Porque una declaración de fe resume el eje central de las Escrituras. 3.- Porque una declaración de fe nos protege de los falsos maestros. 4.- Porque una declaración de fe nos da identidad. 5.- Porque una declaración de fe nos ayuda a la hora de estudiar la Biblia. 6.- Porque una declaración de fe protege la membresía de la iglesia. 7.- Porque una declaración de fe resalta la importancia de la mente en el discipulado. Dicho esto, nosotros nos adherimos a la Confesión Bautista de Fe de 1689. En los desplegables encontrarás un resumen de nuestra doctrina de forma temática.
Esto creemos y enseñamos
Creemos y enseñamos que las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento son la revelación de Dios al hombre, y ellas constituyen la única norma fiable de fe y práctica.
(1 Ts.2:13; 1.Co.2:13; Mt.5:18; 24:35; Jn.10:35; 16:12-13; 17:17; 1.Co.2:13; 2 Ti.3:15-17; He.4:12)
Creemos y enseñamos que hay un solo Dios vivo y verdadero, un Espíritu infinito, que todo lo sabe, perfecto en todos sus atributos: Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas, y que es a él sólo a quien merece adoración y obediencia.
(Dt.6:4; Is.45:5-7; 1.Co.8:4)
Creemos y enseñamos que la Deidad existe eternamente y se constituye de tres personas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, uno en esencia, e iguales en poder y gloria.
(Mt.28:19; 2.Co.13:14)
Creemos y enseñamos que Jesucristo la segunda persona de la Trinidad posee todos los atributos divinos y que en su encarnación aceptó todas las características esenciales del ser humano y de esta manera se volvió Dios-hombre, de manera que él es verdadera y esencialmente Dios, y verdadera y esencialmente hombre.
(Jn.10:30; 14:9; Jn.1:3; Col.1:15-17; He.1:2)
Creemos y enseñamos que nuestros primeros padres fueron creados a la imagen y semejanza de Dios: Libre de pecado, con inteligencia, voluntad, determinación personal y responsabilidad moral para con Dios. Y por haber desobedecido perdieron su inocencia, pureza y felicidad, incurriendo en la pena de muerte espiritual y física y por efecto de su caída, todos los hombres han llegado a ser pecadores, totalmente corrompidos incapaces de escoger o hacer lo que es aceptable a Dios y como tal está con justicia expuestos a la ira de Dios.
(Gn.2:7, 15-25; Stg.3:9)
Creemos y enseñamos que la salvación es totalmente de Dios por gracia basada en la redención de Jesucristo, el mérito de su sangre derramada y que no está basada en meritos humanos u obras.
(Jn.1:12; Ef.1:7; 2:8-10; 1.P.1:18-19)
Creemos y enseñamos que la regeneración es una obra sobrenatural del Espíritu Santo mediante la cual la naturaleza divina y la vida divina son dadas. Es instantánea y llevada a cabo únicamente por el poder el Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios.
(Jn.3:3-7; 5:24; Tit.3:5)
Creemos y enseñamos que la elección es el acto de Dios mediante el cual antes de la fundación del mundo, Dios escogió en Cristo a aquellos a quienes Él en su gracia regenera, salva y santifica.
(Ro.8:28-30; Ef.1:4-11; 2 Ts.2:13; 2 Ti.2:10; 1 P.1:1-2)
Creemos y enseñamos que somos justificados delante de Dios por medio del cual Él declara justo a aquellos a quienes, a través de la fe en Cristo, se arrepiente de sus pecados.
(lc.13:3; Hch.2:38; 3:19; 11:18; Ro.2:4; 2 Co.7:10; Is.55:6-7)
Creemos y enseñamos que todos los redimidos, una vez que han sido salvos, son guardados por el poder de Dios y de esta manera están seguros en Cristo para siempre
(Jn.5:24; 6:37-40; 10:27-30; Ro.5:9-10; 8:1,31-39; 1P.1:5; Jud.24)
Creemos y enseñamos que todo creyente es santificado (apartado) para Dios por la justificación y por tanto declarado e identificado como un santo.
(Hch.20:32; 2Ts.2:13; He.2:11)
Creemos y enseñamos la inmortalidad del alma; en la resurrección del cuerpo; en el juicio general al fin del mundo; en la eterna felicidad de los justos, y en el castigo perpetuo de los malos.
(Ap.6:9; Lc.23:43; Fil.1:21-24; Jn.6:39;Ro.8:10-11, 19-23; 2.Co.4:14)